Historia del Descenso Folklórico del Nalón

 ASÍ NACIÓ EL “DESCENSO FOLKLÓRICO DEL NALON”    

...por Jose Luis Blanco, agosto de 2000.

 

En el verano del 68, con motivo de las fiestas patronales de Nuestra Señora del Otero se convocaba de una manera informal el I Descenso del Nalón, más que nada para animar la fiesta de la Jira en el Prado de la Chalana. Los jóvenes miembros del “Eros Club” fueron los encargados de hacer esta convocatoria a la que respondieron una veintena de animosos participantes entre los que se encontraban los veloces Daniel Piedra y José Canal ( que vencerían en las primeras ediciones), “El Bostezu”, Pajares y Enrique León, y otros muchos, sin olvidar por descontado a. Chemari “el de Josepín” que fue el animador, convirtiéndose por méritos propios en el Pregonero del Descenso.  En este punto quiero tener un recuerdo para mi padre que desgraciadamente falleció en aquella época, y  que a pesar de su invalidez, no perdió nunca la alegría y la ilusión de vivir, colaborando en alguno de los primeros desfiles del Descenso, transportando a Chemari al frente del desfile en un vehículo especial motorizado que tenía.

Hay que citar a titulo de anécdota que el único trofeo que se concedía era a la embarcación  mas rápida en llegar a la Coaña, trofeo que había que devolver al propio Chemari para que volviera a entregarlo al año siguiente.

En la segunda edición decidieron sumarse al escaso número de participantes un grupo de amigos para formar un equipo con el nombre de Club Náutico Campurra que luego quedaría como “Campurra”, a secas, como homenaje al desaparecido trenillo de Fradera.

La idea del Descenso fue perdiendo entusiasmo salvo en el equipo “Campurra” que llegó a participar dos años prácticamente en solitario. Dándose la circunstancia que en la última edición ni el propio Chemari quiso subir a Puente de Arco, siendo el miembro del Campurra, Ovidio Sánchez ( ya se le apreciaban cualidades) quien dio el pregón.

Ante la situación evidente de que aquello se moría, y sintiendo que era nuestra obligación intentar que no sucediera, en el Campurra tomamos la decisión de luchar para  conseguir el renacimiento de lo que inicialmente nos había parecido una idea brillante y divertida por lo que  nos hicimos cargo de la organización, motivando a la gente para participar mediante diversos alicientes.

El 1º de ellos fue darle el nombre completo que mejor se adaptaba a lo que en él se desarrolla de ahí la idea de llamarle: DESCENSO FOLCLORICO DEL NALON, que por cierto nos costo una importante discusión en la prensa con un conocido periodista de esta localidad que manifestó que el descenso “ni era descenso, ni era Folclórico”  aunque afortunadamente con el transcurso del tiempo parece que se haya convencido de lo contrario.

En 2º lugar se hicieron  unas bases en tono juerguístico, para que  a la vez que se cumplieran, animaran a los participantes a desarrollar su ingenio e improvisación:

I.-      Un mínimo de cuatro tripulantes y un máximo de 37 (por poner algo), que en años sucesivos este número iría aumentando hasta cotas insospechadas en cada embarcación

II.-      Embarcaciones construidas por los propios participantes y desprovistas de motores.

III.-      Disfraces con diversos motivos o alusiones.

IV.-      Una madrina cada equipo o padrino si el equipo es femenino.

En 3º lugar nos decidimos a encargar  un cartel anunciador que con su originalidad obtendría un gran poder de convocatoria, habiendo sido diseñado el primero  por el gran pintor Lavianés Laga, quien desinteresadamente atendió nuestra solicitud de colaboración, siendo realizados los siguientes, de igual manera desinteresados, por los también Lavianeses Campal y Alberto.

1971 antes de... Rio

Sobre todo se cuidaba mucho la publicidad en prensa, radio y televisión, medio éste al que acudimos disfrazados varios años, en los días previos al Descenso,  y en el que fuimos muy bien tratados y acogidos, de tal manera que ya desde las primeras ediciones conseguimos que se diera un pequeño resumen televisivo al día siguiente, e incluso el Telediario de la noche el mismo del Descenso. Con estas  intervenciones televisivas de los organizadores, junto a los pregones de Chemari, se fue inventando la “historia mitológica del Descenso”.

 La enorme fantasía de las narraciones y el desparpajo de los disfraces fue atrayendo gente de muy diversos lugares y el número de participantes fue multiplicándose cada año desde un centenar en la 7ª edición hasta sobrepasar el medio millar en la 14ª.

Finalmente y como aliciente definitivo no podemos olvidar la labor de captación que los organizadores hicimos a titulo personal visitando a potenciales participantes, para convencerlos de lo divertido e interesante que era la participación en tal evento. Recuerdo la satisfacción que sentimos cuando se consiguió que participara el primer equipo femenino “LES GUXARAPONES” (Monse,  Mª Antonia,  Eleonorina,  Mª José Solís y  Elisa)

Ya que la Comisión de Festejos no aportaba ayuda económica alguna y los gastos eran cuantiosos (propaganda, megafonía, banderas, grupos Folclóricos, merienda de todos los participantes para disfrutar de la Jira, etc.), nos financiábamos con una pequeña tuna, en la que colaboraba muy amablemente Enrique el acordeonista,   por las calles de Laviana, completándola con la rifa de la cabra y diferentes bailes, unos para la juventud y otros al estilo “camp” (hoy “carroza”) para parejas y matrimonios. Evidentemente contamos con aportaciones de los industriales, y particularmente los carniceros y tiendas de comestibles aportaban los chorizos con los que se hacían los bollos preñados para entregar a los participantes.

Finalmente hay que hacer mención al gran premio del Descenso, es decir La Sopera, cuyo origen tiene lugar en el anima competitivo propio de la edad, que nos llevó a determinar que si en la copa Davis de tenis tenían una ensaladera, por qué nosotros no íbamos a tener algo similar,  y para ello que mejor que una sopera, que por cierto en las primeras ediciones  lo fue auténtica y que Fernando Galván cogía en la ferretería de su padre y que  atornillábamos a una peana de madera que cada año Adolfo el carpintero muy amablemente nos preparaba

Al hablar del Descenso Folclórico no se puede olvidar a aquellos equipos que desde el primer momento o incorporados en años sucesivos dieron todo su apoyo y todavía lo siguen dando. Ellos son los verdaderos artífices de tan renombrada prueba. Así por ejemplo pasarán a la historia del Descenso entre otros muchos que sería prolijo citar: El Cuélebre, Pigaziu, La Protestona, Los Astures, Les Guxarapones, La Aldea, Río Piles, Nardi y sus muchachos de Entralgo, acaparadores del trofeo a la velocidad (Trota-ríos del Nalón), así como las incorporaciones posteriores de Carrio, La Estación, Villoria, Llorío, El Navaliegu, y un largo etc., siempre completado por los jóvenes veteranos de la Campurra.

Nunca faltó la animación voluntaria de “ La Pandorga”, Plácida y Placidín, y  Colao “el hombre del Paraguas”.

No sería de justicia olvidar a algunas personas que colaboraron con enorme entusiasmo, y gracias a los cuales este evento ha alcanzado las cotas que actualmente tiene, cito en primer lugar a Joaquín Laviana , desgraciadamente fallecido, y a quién tuvimos el honor de dedicar una placa en Puente de Arco; Marcelino Begega ( Nardo) quien con  sus conocimientos, experiencia, voluntad y entusiasmo, supo dirigir la construcción de algunas de las más históricas embarcaciones del descenso, y gracias al cual varios equipos históricos hicieron grande el Descenso construyendo hermosas y sorprendentes embarcaciones; Julio el de Rioseco, quien hoy sigue con la misma alegría y entusiasmo que la primer vez que lo hizo, animando el desfile previo en las calles de Laviana.

He de agradecer los artículos que mi amigo Falín publicó  en los porfolios de los años 1978  y  1981 porque me han servido para refrescar la memoria y a los que he ido incorporando vivencias y recuerdos que aún perduran.

No me queda mas que recordar a las personas que compusimos aquel grupo de jóvenes entusiastas que luchó por establecer las bases de los que hoy es el Descenso Folclórico del Nalón, es decir los hermanos Ovidio y Pedro, Constan, Galván, Falín, Manolito, Gonzalo, Lisardo y el que suscribe Jose Luis. , sin olvidar a todos aquellas personas que colaboraron con nosotros en las distintas actividades, como las incansables colaboradoras en la venta de la rifa de la cabra y de las pegatinas, Monse, Nuncia , Coque etc.

Agradecer finalmente a todas las Organizaciones posteriores que no solo han mantenido sino que han hecho mas grande este acontecimiento, y en particular a nuestros inmediatos continuadores, José Manuel,  Miguel, Jorge Fonseca, Luis Cuevas, Juan Ferrera, Gerardo Concheso etc.

Es de justicia para finalizar este pequeño recordatorio de lo que fue este evento de nuestra  juventud, tener un entrañable y cariñoso recuerdo  para nuestro padres, los cuales con enorme resignación sufrieron las horas que no dedicábamos al estudio, que era nuestra principal ocupación,  en detrimento de aquello que realmente nos entretenía más, que era la Organización del Descenso.

JOSE LUIS BLANCO (18/08/2000) 

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